ANGEL VARGAS

 

EL RUISEÑOR DE LAS CALLES PORTEÑAS

 

Es la estampa Prototípica del cantor trasnochador de barrio que en actitud modesta y guitarra pronta para la serenata, penetró hondo en el alma de la ciudad que lo vio crecer entre glicinas y malvones, bajo un techo de parra verde y sobre un patio de rojas baldosas, entre firuletes de bailarines de pantalón francés y taquito militar. El nacimiento artístico de ÁNGEL VARGAS lo podemos ubicar en la ochava esquinera de cualquier barrio de Buenos Aires, porque con el mismo sentimiento canta al recuerdo del Palermo de antaño, como lo hace con Puente Alsina, La Boca, Barracas, Boedo, San Telmo, Liniers o La Paternal.

Y solamente él, sabe llevar a la emoción de una evocación, su penetrante cantar porteño. Su confesada preferencia de cantar a los barrios. Está reflejada en cada una de las obras que hicieron grande su nombre y que extendieron su popularidad más allá de los paredones del arrabal, para pasearlo entre rezongos de fueye por las interminables rutas del tango. Acierto incuestionable, fue bautizarlo con eso de: "El ruiseñor de las Calles Porteñas". Es el homenaje sincero del pueblo, para con un artista que vive y comprende, las permanentes inquietudes de ese pedazo de "patria chica" que palpita en nuestros corazones con el nombre de barrio cuna humilde y sentimental de los grandes bardos de la musa de Buenos Aires, que también fue regazo y escuela de las voces que nunca se olvidarán.

... Y de esa escuela, viene ÁNGEL VARGAS, el hombre que por su emotividad y justa emoción porteña, nos traslada con su canto a las noches siempre recordadas del "Armenonville". Empuña valga la comparación, el pincel, maravilloso que encierra en su garganta, con maestría tal que nos transporta a los bailongos de hacha y tiza, en Ios tiempos de "La Laura" y "La Vasca". Nos lleva de la mano a los estaños antiguos de la ciudad y nos hace encontrar con la piba de trenza negra y percal, en el cruce de cualquier esquina de una juventud perdida.

Nada de lo que había en el barrio fue indiferente para su canto, por eso su nombre permanece en la cartelera del tango como dilecto difusor de sus costumbres, de sus sueños, de sus ansias y de sus gentes. Cuando canta ÁNGEL VARGAS, se estiran los bandoneones lentamente y al conjuro de su decir inimitable y sensible, renacen las temáticas populares con esa dulzura penetrante del que narra con su inconfundible acento, los sucesos de mayor proporción del álbum cancionero de la metrópoli.

ANTONIO CANTO

 

 

THE NIGHTINGALE OF THE STREETS OF BUENOS AIRES


Prototypc of the singer who emerges as night falls in the suburbs of Buenos Aires, unassuming, and ever ready with his guitar for a serenade He is part the heart of the city that saw him grow to manhood among the wistaria and geraniums of the vine covered, red tiled patio, where dancers in tight pantaloons and high heeled boots flashed throtigh intricate steps. Any corner of any street in any suburb could serve as the birthplace of Angel Vargas as an artist -he sings of the Palermo of yesterday, Puente Alsina, La Boca, Barracas, Boedo, San Telmo, Liniers or Paternal - he is one with them all. As such he emerged to fame to earn the name of "The Nightingale of the Streets of Buenos Aires", lovingly bestowed on him in token of his true feeling and expression of the life and hopes and fears of that personal little world, a suburb, cradle and school of so many outstanding artists. Never to be forgotten nights at the old "Adrmenonville" glow, bright again in the voice of Angel Vargas. Hthe artistic gift to paitit vocal pictures of the old time dance halls. The girl with the braided hair and simple corton frock beckonsx once more at some crossroad of long passed youth ... Tears and laughter, joys and sorroes, all the intricate web of the lives of his people is wowen into his songs.

 

 

Renseignements 

06 83 70 73 47

migueldiel@gmail.com

 

 

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